¿Qué puede causar un absceso en la axila? Síntomas, riesgos y cuándo buscar atención médica

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En redes sociales es frecuente encontrar imágenes impactantes de personas con grandes bultos en la axila acompañadas de frases como “estas son las graves consecuencias de comer…” o afirmaciones que atribuyen estas lesiones a un alimento específico. Sin embargo, la realidad médica es muy diferente. Un absceso o inflamación importante en la axila rara vez se debe a un solo alimento y generalmente está relacionado con una infección bacteriana, una glándula obstruida o enfermedades de la piel.

La imagen muestra una inflamación considerable con secreción, compatible con un absceso cutáneo u otra lesión que requiere valoración médica. Este tipo de problemas no debe ignorarse, ya que una infección puede extenderse a los tejidos cercanos si no recibe el tratamiento adecuado.

¿Qué es un absceso?

Un absceso es una acumulación de pus causada por una infección. El organismo intenta combatir las bacterias enviando glóbulos blancos al área afectada, lo que produce inflamación, dolor y acumulación de líquido purulento.

Los abscesos pueden aparecer prácticamente en cualquier parte del cuerpo, aunque son especialmente frecuentes en axilas, ingles, glúteos, cuello y otras zonas donde existe roce constante o abundantes glándulas sudoríparas.

¿Por qué aparecen los abscesos en la axila?

Existen diversas causas posibles, entre ellas:

  • Infección por bacterias como Staphylococcus aureus.
  • Folículos pilosos infectados.
  • Vello encarnado.
  • Cortes durante el afeitado.
  • Sudoración excesiva.
  • Uso de ropa muy ajustada.
  • Higiene deficiente.
  • Diabetes mal controlada.
  • Sistema inmunológico debilitado.
  • Hidradenitis supurativa.

¿Qué es la hidradenitis supurativa?

La hidradenitis supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente las glándulas sudoríparas. Produce bultos dolorosos que pueden romperse, drenar pus y dejar cicatrices permanentes.

No es contagiosa y requiere valoración por un dermatólogo para recibir un tratamiento adecuado.

Síntomas más comunes

  • Bulto doloroso bajo la piel.
  • Enrojecimiento.
  • Calor local.
  • Inflamación progresiva.
  • Dolor intenso al mover el brazo.
  • Salida de pus.
  • Mal olor.
  • Fiebre en algunos casos.

¿Qué factores aumentan el riesgo?

Algunas personas tienen mayor probabilidad de desarrollar abscesos:

  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Inmunosupresión.
  • Sudoración abundante.
  • Afeitado frecuente.
  • Antecedentes de infecciones repetidas.

¿Puede deberse a un alimento?

No existe evidencia científica que demuestre que un alimento específico provoque por sí solo un absceso como el que suele mostrarse en imágenes virales. Aunque una alimentación saludable favorece el sistema inmunológico, estas lesiones generalmente tienen origen infeccioso o inflamatorio.

¿Qué hacer si aparece un absceso?

  • No intentar reventarlo.
  • No introducir agujas u objetos punzantes.
  • Mantener la zona limpia.
  • Aplicar compresas tibias si un profesional sanitario lo recomienda.
  • Consultar a un médico si aumenta de tamaño o el dolor es intenso.

¿Cuándo acudir de inmediato al médico?

  • Fiebre.
  • Dolor intenso.
  • Enrojecimiento que se expande rápidamente.
  • Dificultad para mover el brazo.
  • Salida abundante de pus.
  • Inflamaciones repetidas.
  • Si la persona tiene diabetes o defensas bajas.

¿Cómo se trata?

Dependiendo del tamaño y la gravedad, el tratamiento puede incluir drenaje del absceso, antibióticos cuando están indicados, analgésicos y cuidados locales. En personas con infecciones recurrentes pueden ser necesarios estudios adicionales para identificar la causa subyacente.

¿Cómo prevenirlos?

  • Mantener una buena higiene diaria.
  • Evitar compartir rastrillos.
  • Usar ropa transpirable.
  • Controlar enfermedades como la diabetes.
  • Evitar manipular pequeños granos o forúnculos.
  • Consultar si aparecen lesiones repetidas.

Conclusión

Los grandes abscesos en la axila suelen estar relacionados con infecciones bacterianas o enfermedades inflamatorias de la piel, no con un alimento específico. Si aparece un bulto doloroso, aumenta de tamaño o presenta secreción, lo más recomendable es acudir a un profesional de la salud para recibir el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones.