La aparición de pequeñas protuberancias ásperas en los dedos, las manos o las plantas de los pies es bastante frecuente. Muchas personas las confunden con callos, lesiones producidas por el roce o simples cambios de la piel, pero en algunos casos pueden tratarse de verrugas comunes.
Estas lesiones suelen ser benignas y están relacionadas con determinados tipos del virus del papiloma humano (VPH). Esto no significa automáticamente que exista una enfermedad grave ni debe confundirse con los tipos de VPH asociados principalmente con otras zonas del cuerpo.
¿Cómo reconocer una verruga común?
Las verrugas pueden tener apariencias diferentes dependiendo de la zona donde se desarrollen. En las manos y los dedos suelen observarse como pequeñas elevaciones de superficie áspera o granulada.
Algunas presentan diminutos puntos oscuros en su interior. Estos puntos generalmente corresponden a pequeños vasos sanguíneos y son una característica que puede ayudar a diferenciarlas de otras lesiones cutáneas.
En las plantas de los pies pueden desarrollarse hacia el interior debido a la presión ejercida al caminar. Por esta razón, algunas verrugas plantares pueden confundirse fácilmente con callos.
¿Por qué aparecen?
Las verrugas se producen cuando ciertos tipos de VPH entran en contacto con la piel, especialmente a través de pequeñas grietas, cortes o zonas irritadas.
El virus puede transmitirse mediante contacto directo con una verruga o, en determinadas circunstancias, mediante superficies u objetos contaminados. Sin embargo, entrar en contacto con el virus no significa necesariamente que una persona desarrollará una lesión.
La respuesta del sistema inmunitario desempeña un papel importante y puede explicar por qué algunas personas desarrollan verrugas con mayor facilidad que otras.
¿Son peligrosas?
La mayoría de las verrugas comunes no representan un problema grave de salud. Algunas incluso desaparecen espontáneamente cuando el sistema inmunitario consigue controlar el virus, aunque esto puede tardar meses o incluso más tiempo.
El problema aparece cuando una lesión aumenta rápidamente de tamaño, cambia considerablemente de aspecto, produce dolor persistente, sangra sin una causa clara o comienza a multiplicarse.
En estas situaciones es recomendable consultar con un profesional de la salud para confirmar que realmente se trate de una verruga y descartar otras alteraciones de la piel.
No todas las protuberancias son verrugas
Una fotografía por sí sola no permite establecer un diagnóstico definitivo. Callos, queratosis y otras lesiones dermatológicas pueden presentar características similares.
Por este motivo, evitar cortar, perforar, quemar o arrancar una lesión desconocida es importante. Estas prácticas pueden provocar heridas, infecciones y complicaciones innecesarias.
¿Cómo pueden tratarse?
Existen diferentes tratamientos para las verrugas. Dependiendo de su ubicación, tamaño y características, un profesional puede recomendar productos específicos o procedimientos dermatológicos.
Uno de los tratamientos utilizados para determinadas verrugas es el ácido salicílico. También existen procedimientos como la crioterapia, mediante la cual la lesión se trata utilizando temperaturas muy bajas.
La elección del tratamiento debe realizarse considerando cada caso particular, especialmente cuando existen problemas circulatorios, diabetes, alteraciones de sensibilidad o lesiones ubicadas en áreas delicadas.
¿Se pueden prevenir?
Aunque no siempre es posible evitar completamente su aparición, algunas medidas pueden disminuir las posibilidades de propagación.
Evitar manipular constantemente las verrugas, mantener una correcta higiene de las manos, no compartir determinados objetos personales y proteger pequeñas heridas de la piel son medidas sencillas que pueden resultar útiles.
También es recomendable utilizar calzado apropiado en duchas, piscinas y vestidores públicos, especialmente cuando existen pequeñas lesiones en los pies.
Cuándo consultar con un especialista
Una valoración médica resulta especialmente recomendable cuando no se sabe con certeza qué tipo de lesión está presente, cuando aparecen numerosas lesiones en poco tiempo o cuando una protuberancia presenta cambios importantes.
También conviene buscar orientación profesional cuando una lesión persiste durante mucho tiempo a pesar de los cuidados habituales.
Identificar correctamente el problema permite elegir el tratamiento adecuado y evita utilizar remedios que podrían irritar innecesariamente la piel.
Este contenido tiene fines educativos e informativos y no sustituye la evaluación, diagnóstico o tratamiento proporcionado por un profesional de la salud.